jueves, 29 de marzo de 2012

Todos los días de mi vida

                                                                               
Yo también tengo una teoría. La mía es sobre 
momentos. Momentos de impacto. Mi teoría es que esos momentos de impacto, esos destellos tan intensos que cambian completamente nuestra vida, llegan a definir quienes somos.
El hecho es que cada uno de nosotros somos la suma de los momentos que hemos experimentado y de todas las personas que conocemos. Y estos son los momentos que se convierten en nuestra historia. Como nuestras cosas personales en nuestros recuerdos que jugamos en nuestra mente una y otra vez. Un momento de amor completamente físico, mental y cualquier otra clase de amor. 


I hope one day you can love the way I love you

miércoles, 28 de marzo de 2012

Descartando pétalos

Ya he perdido la cuenta de las veces que me he preguntado si pensará en mí antes de acostarse. Si recuerda todas y cada una de las tonterías que hago, y si sonríe al hacerlo. Si habrá leído una y otra vez nuestras últimas conversaciones. Si se muere por volver a verme o simplemente, echa de menos oir mi voz. Si extraña mis besos. Si alguna vez se habrá quedado mirando cómo me marcho. Si de verdad me conoce bien. Si de verdad siente lo que tiene que sentir...


sábado, 24 de marzo de 2012

Para dormir cuento mis defectos y me funciona estupendamente




No tengo una melena de ensueño, ni mi rubio es resplandeciente. Mis ojos no son azules, son marrones. No llego al metro setenta. No tengo cuerpo de modelo, de hecho, mi curva más bonita es la sonrisa.
Los chistes malos me hacen reir. Tengo las manos de papel y los pies de plomo. Lloro con películas tristes y sin embargo, cuando lo requiere la situación no cae ni una lágrima por mis mejillas. Puedo ser la más fuerte del mundo o pueden destrozarme simples palabras. No tengo miedo a decir lo que pienso aunque creo que las cosas salen todavía mucho mejor si no las compartes con nadie. Grito cuando me quedo sin argumentos. No me gustan que corrijan mis errores. Mis errores tengo que descubrirlos yo, aunque respeto cualquier opinión. Las matemáticas no son mi fuerte. Me río en los momentos más inoportunos. Visto como se antoja y no me importa eso de repetir conjunto.

Y después de esto, sinceramente, me da igual lo que opinen, piensen, digan e inventen de mí. 
Me encanta mi vida. No cambiaría ninguno de los defectos que la rodean y no me importa vivir acompañada de ellos, porque algún día me enseñaron a aprender.
Aprendí a ser feliz con lo que soy, a aceptar mis complejos y a comprender que la perfección está mucho más allá de una buena delantera y trasera, francamente. Y repito, soy inmune a esos indebidos comentarios y sobre todo a esas miradas no merecidas.

Las personas más infelices con sus vidas son las que más necesitan balbucear de otras para su satisfacción.

viernes, 16 de marzo de 2012

What's happening?

Te quiero.  


No, no te quiero, aún. Enséñame a hacerlo, porque la adicción ya la has creado y ahora tengo miedo a no saber cómo desintoxicarme.








lunes, 12 de marzo de 2012

1, 2, 3... ¡Despierta!

Querido Corazón
soy el cerebro, ese órgano que vive dos manzanas más arriba que tú. 
Quería recordarte que, conoces de sobra lo que es querer y no poder. ¿Por qué sigues sonriendo cada vez que recuerdas su voz?
Sólo te va a hacer daño. Toma conciencia de que esas mariposas que se han instalado en tu estómago morirán y después quedarán restos de rencor y arrepentimiento. Sabes que tus miradas nunca serán de complicidad, y mucho menos de eso a lo que llamas amor. Dime entonces, cariño, ¿por qué lo necesitas a él para que te recuerde qué se siente al mirar a alguien tan especial? a ese alguien al que parece que conoces de toda la vida, y no, no es así. 
Nadie mejor que tú entiende esta historia a la perfección, y te escribo para mantenerte alerta porque probablemente se repita. Pero como de costumbre, seguirás sin hacerme caso. Seguirás ilusionándote con pequeños detalles y soñando tal vez, con un mañana sin si quiera haber un hoy. 
Ay, pequeño Corazón, sé que vas a continuar saltándote mis normas, aunque a fin de cuentas, ambos sabemos que llegaré en el momento adecuado para darte una pizca de madurez y esa dósis de realidad que tanto te hace falta...



El que avisa no es traidor, cuidate.
Cerebro.




sábado, 3 de marzo de 2012