jueves, 21 de junio de 2012

Siempre habrá alguien que será tu debilidad de por vida


 - Te odio
- ¿A mí?
- Sí, te odio, te odio, ¡te odio!
- Pero, ¿por qué? ¿he hecho algo?
- ¿Qué si has hecho algo? De principio tienes esa sonrisa que hace que se me ponga cara te tonta, me miras con esos ojos claros que hacen que tenga que sonreír aunque esté enfadada. 
Tienes esa mirada, esa mirada que se centra en mi mente y me vuelve completamente loca.
¿Y sigues teniendo el valor de decirme que qué has hecho? Has hecho que seas la persona por la que lo dejaría todo en un instante, has hecho que seas una de las personas más importantes de mi vida, has hecho que te quiera como nunca he querido a nadie y has hecho que cuando te vea solo quiera quedarme contigo, estar besándote todo el tiempo hasta desgastarme los labios, abrazarte tan fuerte que me duelan los brazos y que me beses y me abraces tú, tan fuerte que me tiemblen hasta las piernas.



martes, 19 de junio de 2012

Gilipolleando

Que no me apetece salir de casa, ni si quiera de la cama. ¿Para ver a los mismos gilipollas de todos los días haciendo las mismas gilipolleces de todos los días? paso. Pero entonces pienso, no, me tengo que levantar. Hay un gilipollas, uno de esos que veo de vez en cuando, probablemente el más gilipollas de todos...Pero el único gilipollas que puede hacerme sonreír y que pueda hacer que mi día cobre sentido. 



Sí, todos estáis pensando en alguien y puede que haya días que lo queráis matar, pero la mayoría solo quieres hablar con él, reírte con él, y pasar horas y horas junto a él. Un gilipollas al que, por suerte o por desgracia, quieres.

miércoles, 6 de junio de 2012

"Me enamoré como se enamoran siempre las mujeres inteligentes: como una idiota"



domingo, 3 de junio de 2012

Un viernes sabor a sorpresa

Ni las mismas palabras pueden expresar la sensación que viví hace dos días a tan solo una semana de mi cumpleaños.

Mentiras envueltas en escusas, cambios inesperados de última hora, confusiones, murmullos disimulados, últimos retoques y... Definitivamente caí en la trampa.
¿A qué niña, con 17 años a la vuelta de la esquina, no le gustaría que un viernes cualquiera al salir por la calle le cubrieran los ojos repentinamente?

Así fue: me guiaron entre cuatro, a paso ligero, apretándome el pañuelo que por más que forzaban resistía en soltarse. Me montaron en un autobús de destino desconocido y en el que se podían oír comentarios como: "¡qué alegría de juventud!".
No se lo puse nada fácil durante el camino; no hice más que quejarme y protestar, aunque realmente se podía intuir mi ilusión en cada sílaba.
Por fin llegué. Reconocí el olor a pizza en cuanto entré, pero sin duda, lo mejor fue destaparme los ojos y verlas a todas allí, sentadas como angelitos, guapísimas por cierto.
Tras un ¡sorpresa! las llené de besos, abrazos y un millón de : ¡NO PUEDE SER VERDAD!

Me mencionaron que iban a ir de fiesta después, y yo espontáneamente solté un "pasároslo bien" súper inocente.
Mi parte favorita fue descubrir que yo también iría, que a pesar de mis pintas me habían comprado un precioso vestido, seguido de unos taconazos y maquillaje.

Se convirtió en el mejor pre-cumpleaños de mi vida. Fue una noche inolvidable en la que hasta los mínimos detalles fueron especiales. Y se lo debo a ellas.
Desde aquí me gustaría agradecerles todo lo que hicieron por mi. Son las mejores amigas que se puede tener. Diferentes entre sí, pero únicas. Y aunque de vez en cuando algunas nos enfademos, siempre sabemos la manera de arreglarlo porque hemos aprendido que el cariño gana. Siempre gana.

Os quiero muchísimo a todas. Sois impresionantes.