Como algunos habrán comprobado, esta semana no he tenido apenas oportunidad para escribir aquí. Me he limitado a colgar un vídeo con el que me sentía plenamente identificada y esa foto de ahí abajo que me ha dado una provechosa idea. Por lo demás, no he tenido tiempo suficiente para desahogarme esos quince minutillos sacudiendo el teclado. Y sinceramente, echaba de menos ver cómo mis dedos se escabullían rápidamente sobre cada una de sus teclas.
Suprimiendo la parte poética, hoy me apetece escribir sobre el instituto. Lo sé, sé que parece que estoy loca al salir del colegio, llegar a casa y charlar sobre él. Pero no, ni tengo un desequilibrio mental ni me han pertubado el cerebro.
Retomando el tema del principio, como decía no he tenido tiempo a causa de los estudios.
Estudiar, palabra que a muchos sólo oírla escandaliza.
A ninguno de nosotros nos gusta la idea de empollar, ni de aprenderse las causas del imperialismo, ni de averiguar si una asíntota es vertical, horizontal u oblícua según sus límites, ni del cómo se forma el "past perfect", ni de memorizar la tabla periódica de los elementos para llevar a cabo la formulación, ni de aprender los tipos de religiones repartidas por el mundo, ni de aplicarnos cien tipos de reglas ortográficas, ni de reflexionar sobre qué es la verdad y qué es la realidad... Pero que no nos guste la idea no significa que no queramos establecerla.
Es mucho más entretenido twittear, tuentitear, facebookear, bloggear, ver la tele, llamar a tu amiga por teléfono e incluso dormir. Sobre todo ahora con las nuevísimas tecnologías tales como chat blackberrys (y eso que ni tengo) whatsapp, y chuminadas de esas que nos tienen a todos enganchados.
La verdad es que hoy me he levantado un poco madre-profe, y dándole varias vueltas al coco he llegado a la conclusión de que todos (bueno, quizá la mayoría) somos unos flojos, una verdadera panda de vagos, perezosos, negligentes e inactivos. Como diría mi profesora de economía, somos sin nungún recelo, la generación del mínimo esfuerzo.
Antiguamente, todos los libros que tenían los estudiantes estaban repletos de una minúscula letra y sin fotografías, en la clase tenían su cuaderno, bolígrafo y poco más, no optaban de proyectores, ordenadores, exposiciones, excursiones y obviamente, sus profesores no estaban tan preparados como los nuestros. Bueno y si nos ponemos así, generalmente eran institutos de sexos separados, por lo que no había grandes despites...
Como todo en la vida, la enseñanza también ha evolucionado, y seguramente, seguirá evolucionando más y más hasta el momento en el que llegue el día donde investigar en libros será inútil, las pizarras serán virtuales, y tendremos por profesor un robot interactivo que sepa ilustrar todas las materias.
Pero gracias a Dios, todavía no hemos llegado hasta tal punto, y doy las gracias porque espero que nosotros, la generación "no hago ni el huevo" sea capaz en un futuro no muy próximo, de lograr persistir esta evolución.
No podemos quedarnos atrás chicos, ahora no, lo tenemos muy fácil, tenemos todo el apoyo y estamos a tiempo de borrar con la goma nuestros fallos, porque mucho más tarde lo intentaremos con típex ¡y el resultado no será el mismo!
De modo que, intentemos no darle tanta importancia a algo insignificante como es un móvil, un juego de la xbox, tu programa favorito de todas las tardes (el cual dura 3 horas seguidas), una conversación de msn, una indirecta en twitter o un comentario en tuenti (es duro porque a estas alturas creo no podríamos vivir sin ello, mírame a mí, aquí viciada a blogger) y tampoco agonizarnos con los amores. Señores, que la persona con la que ahora no dejas de darte besitos no se va a estudiar la lección por tí ni te va a alimentar el día de mañana (ojalá me equivoque), que por mucho que sientas y quieras, te queda mucha vida por delante y mucho mundo y personas por conocer como para cagarla ahora.
No pretendo lavaros los sesos, ni tampoco estoy buscando un nuevo ejército para innovar el planeta. Simplemente que razonemos un poco, que el día de mañana seamos alguien y sirvamos de ejemplo para lo que hoy nosotros somos.
Como se dice por ahí, con esfuerzo todo se consigue y es que poniéndonos las pilas acabaremos cumpliendo todos nuestros sueños.




