sábado, 28 de enero de 2012

Motivación mode: ON



Como algunos habrán comprobado, esta semana no he tenido apenas oportunidad para escribir aquí. Me he limitado a colgar un vídeo con el que me sentía plenamente identificada y esa foto de ahí abajo que me ha dado una provechosa idea. Por lo demás, no he tenido tiempo suficiente para desahogarme esos quince minutillos sacudiendo el teclado. Y sinceramente, echaba de menos ver cómo mis dedos se escabullían rápidamente sobre cada una de sus teclas.

Suprimiendo la parte poética, hoy me apetece escribir sobre el instituto. Lo sé, sé que parece que estoy loca al salir del colegio, llegar a casa y charlar sobre él. Pero no, ni tengo un desequilibrio mental ni me han pertubado el cerebro. 
Retomando el tema del principio, como decía no he tenido tiempo a causa de los estudios.
Estudiar, palabra que a muchos sólo oírla escandaliza. 
A ninguno de nosotros nos gusta la idea de empollar, ni de aprenderse las causas del imperialismo, ni de averiguar si una asíntota es vertical, horizontal u oblícua según sus límites, ni del cómo se forma el "past perfect", ni de memorizar la tabla periódica de los elementos para llevar a cabo la formulación,  ni de aprender los tipos de religiones repartidas por el mundo, ni de aplicarnos cien tipos de reglas ortográficas, ni de reflexionar sobre qué es la verdad y qué es la realidad... Pero que no nos guste la idea no significa que no queramos establecerla.

Es mucho más entretenido twittear, tuentitear, facebookear, bloggear, ver la tele, llamar a tu amiga por teléfono e incluso dormir. Sobre todo ahora con las nuevísimas tecnologías tales como chat blackberrys (y eso que ni tengo) whatsapp, y chuminadas de esas que nos tienen a todos enganchados.

La verdad es que hoy me he levantado un poco madre-profe, y dándole varias vueltas al coco  he llegado a la conclusión de que todos (bueno, quizá la mayoría) somos unos flojos, una verdadera panda de vagos, perezosos, negligentes e inactivos. Como diría mi profesora de economía, somos sin nungún recelo, la generación del mínimo esfuerzo.
Antiguamente, todos los libros que tenían los estudiantes estaban repletos de una minúscula letra y sin fotografías, en la clase tenían su cuaderno, bolígrafo y poco más, no optaban de proyectores, ordenadores, exposiciones, excursiones y obviamente, sus profesores no estaban tan preparados como los nuestros. Bueno y si nos ponemos así, generalmente eran institutos de sexos separados, por lo que no había grandes despites...

Como todo en la vida, la enseñanza también ha evolucionado, y seguramente, seguirá evolucionando más y más hasta el momento en el que llegue el día donde investigar en libros será inútil, las pizarras serán virtuales, y tendremos por profesor un robot interactivo que sepa ilustrar todas las materias.
Pero gracias a Dios, todavía no hemos llegado hasta tal punto, y doy las gracias porque espero que nosotros, la generación "no hago ni el huevo" sea capaz en un futuro no muy próximo, de lograr persistir esta evolución. 
No podemos quedarnos atrás chicos, ahora no, lo tenemos muy fácil, tenemos todo el apoyo y estamos a tiempo de borrar con la goma nuestros fallos, porque mucho más tarde lo intentaremos con típex ¡y el resultado no será el mismo! 

De modo que, intentemos no darle tanta importancia a algo insignificante como es un móvil, un juego de la xbox, tu programa favorito de todas las tardes (el cual dura 3 horas seguidas), una conversación de msn, una indirecta en twitter o un comentario en tuenti (es duro porque a estas alturas creo no podríamos vivir sin ello, mírame a mí, aquí viciada a blogger) y tampoco agonizarnos con los amores. Señores, que la persona con la que ahora no dejas de darte besitos no se va a estudiar la lección por tí ni te va a alimentar el día de mañana (ojalá me equivoque), que por mucho que sientas y quieras, te queda mucha vida por delante y mucho mundo y personas por conocer como para cagarla ahora.

No pretendo lavaros los sesos, ni tampoco estoy buscando un nuevo ejército para innovar el planeta. Simplemente que razonemos un poco, que el día de mañana seamos alguien y sirvamos de ejemplo para lo que hoy nosotros somos.
Como se dice por ahí, con esfuerzo todo se consigue y es que poniéndonos las pilas acabaremos cumpliendo todos nuestros sueños.




lunes, 23 de enero de 2012

"Tráeme a la vida"

Así se traslada "Bring me to life" a nuestro idioma.
Quiero compartir esta canción contigo, porque cuando cierro los ojos y la escucho, percibo que hay algo dentro de mí que, aunque no es frecuente que quiera surgir, siente que es el momento de escapar, de evadirse. Me ordena huir.
Sospecho que tú también tienes algo ahí escondido que se muere por brotar, pese que a que no lo quieras dejar salir, te recomiendo que una que otra vez es bueno y convincentemente saludable.
Así pues, vamos, aprovecha estos 4:13 minutos y dale ese pequeño placer que aunque no lo creas, algo en ti te lo está reclamando. 
Llora, ríe, grita, baila, sueña, descúbrete.




  
"¿Cómo puedes ver a través de mis ojos como si fueran puertas abiertas? guiándote de mi esencia donde me he vuelto tan insensible... Sin alma. Mi espíritu duerme en algún frío lugar hasta que lo encuentres ahí y lo lleves de regreso a casa.

(¡Despierta!) ¡Despiértame por dentro! (¡No puedo despertar!) ¡Despiértame por dentro! (¡Sálvame!) Dí mi nombre y sálvame de la oscuridad... (¡Despiértame!) Pídele a mi sangre que corra (¡No puedo despertar!) antes de que termine deshecha (¡Sálvame!) sálvame de la nada en la que me he convertido.

Ahora que sé lo que soy sin ti, no puedes simplemente dejarme, infúndeme tu aliento y hazme real. Tráeme a la vida.

(¡Despierta!) ¡Despiértame por dentro! (¡No puedo despertar!) ¡Despiértame por dentro! (¡Sálvame!) Dí mi nombre y sálvame de la oscuridad... (¡Despiértame!) Pídele a mi sangre que corra (¡No puedo despertar!) antes de que termine deshecha (¡Sálvame!) sálvame de la nada en la que me he convertido.

Tráeme a la vida...tráeme a la vida...

Helada por dentro sin tu contacto, sin tu amor, querido. Sólo tú eres la vida entre la muerte.
(Todo este tiempo no puedo creer que no podía ver, encerrado en la oscuridad, pero estabas ahí, frente a mí) parece que he estado durmiendo mil años, debo ABRIR MIS OJOS A TODO (Sin pensamiento, sin voz, sin alma... no me dejes morir aquí, debe haber algo más) 

Tráeme a la vida... (He estado viviendo una mentira, no hay nada adentro.)
Tráeme a la vida... "






Bad love

Siempre he sido la típica que ha consolado a sus amigas cuando han tenido algún problema amoroso. Normalmente las más cercanas a mí me consideran una chica fuerte y madura en este tema, supongo que será por los consejos que siempre les propongo. Una muestra de ellos sería decir que somos aún muy jóvenes para sufrir de una forma tan exagerada por esto, que debemos distraernos en otras cosas, no tomárnoslo como algo tan severo, despejarnos un poco tal vez... pero os aseguro que ni yo misma puedo animarme cuando lo vivo de forma directa.


Francamente, ahora mismo mandaba yo al "amor" a la misma mierda. Hoy, 22 de enero 23:56 (por poco 23 ya) hace una semana que reviví una despedida más.
Suelo ser bastante caprichosa para los chicos, me cuesta mucho llegar a sentir, y si siento hay más de un 50% de posibilidades de que esa sensación desaparezca instantáneamente. Pero cuando siento de verdad esas posibilidades disminuyen casi a 0.
Os resumo un poco el asunto: el pasado no ha sido fácil para mí, es más, me atrevo a echarle las culpas de ser hoy día una chica insegura, complicada e imprevisible. Dí todo lo bueno que tenía en reserva, tiré de mis mejores provisiones, gasté las bromas más originales que me pude figurar, me puse seria cuando lo requería la situación, besé como en las películas... pero jamás recibí lo mismo, ambas acabaron igual.


Estos últimos meses he vivido uno de los momentos más felices de mi existencia. Jamás pensé que alguien al que conocía de tan poco tiempo me hiciera volver a sentir lo que en su día hicieron personas que me conocían de toda una vida.
Nunca me pareció del todo evidente, si esa relación tenía un color para mí era un gris bastante oscuro. Pero el tiempo pasaba y ninguno le poníamos freno. Cada vez aumentaban más mis ganas de verle, de contarle mis anécdotas, de hacerle reír, de confiarle mis secretos, de abrazarle, de besarle...
Sinceramente, me volví a ilusionar, creo que esa es la palabra que llevo buscando estos anteriores días. Pero esta ilusión emana de que por fin recibía más de lo que daba, por fin había encontrado a un chico diferente, de hecho, él es diferente.
Fueron meses perfectos: risas, amor, no sé si verdadero, pero amor, pamplinas, confesiones, ninguna discusión a la vista...
Y ahí estaba el problema. Esos meses se convirtieron en una monotonía, y lo que a él se le hizo una rutina a mi fue en costumbre, y hay costumbres a las que son muy difíciles desacostumbrarse.


No obstante fue la despedida más bonita todas, fue un "hasta siempre" más que un "adiós" como los anteriores, pero fuese lo que fuera, no quitaba que se volviera a repetir el mismo cuento.


Y aquí estoy de nuevo, identificándome cada vez más con todas las historias de mis amigas, que en su día me parecieron exageradas.
No os imagináis cuánto lo echo de menos, cuánto me hace falta oír su voz.


Borraros inmediatamente el concepto de "enamorada". No, no lo estoy, y nunca lo he estado. Y pienso que es indudable que no nos enamoremos a esta edad.
Os lo digo desde mi más sincero parecer. Nadie con un puñado de 16 añitos puede llegar a experimentar ese afecto, no me lo imagino... ¿Hemos alcanzado tal grado de madurez como para estar dispuestos a morirnos incluso, por falta del amor de alguien? personalmente, creo que no.
Es algo que no se puede explicar con palabras, y a mi palabras me sobran.


Queremos, y mucho, y os aseguro que no estoy enamorada, pero si esto me duele ahora, miedo me da imaginar lo que me espera.


Nadie mejor que yo para regalarme consejos, y nadie mejor que yo para recibirlos. Agradezco a mis amigas desde aquí, toda la atención que me han prestado siempre, pero en especial esta última semana.
Pero también me necesito a mi misma para auto-ayudarme, o al menos intentarlo.


A partir de hoy, no voy a buscar nada, juro dejarme llevar, conocer, y algún día, aparecerá el adecuado. Seguramente pasaré por esto una y otra vez, pero soy aún más fuerte, y vengo entrenada.
Puede que para la próxima deba tirar más de la realidad que de la ilusión, centrarme más en el presente y darle una patada en el trasero al pasado, pero llegará, lo intuyo, y espero estar en lo cierto.


Por último, un consejo a aquella que está detrás de esto, (mis disculpas si se te está haciendo interminable y adormecedor, y mi satisfacción si te has sentido comprendida en algún trance) si te dispones a buscar a tu hombre, elige aquel que no haya tenido un amor reciente. En serio, por muy mal o muy bien que haya acabado con su ex-pareja siempre te comparará, y es irrebatible que no llegará a sentir por ti en tres días lo que por ella.
Por eso, seamos astutas, y sepamos qué optar.
Suerte y¡ a por ellos!






sábado, 21 de enero de 2012

Adolescentes

Más de una vez he oído por ahí que la adolescencia es sin duda una de las etapas más hermosas de la vida de una persona.

Nuestros mayores piensan también que es de las más importantes puesto que tenemos que aprovechar la enseñanza en colegios/institutos para no ser unos inconscientes el día de mañana y que no nos manejen como si fuéramos títeres y la vida nuestro escenario. Tenemos que formarnos, estar preparados para el futuro, debemos distinguir entre qué es lo bueno y qué es lo malo, cometer errores para que no se vuelvan a repetir. Respetar y practicar para ser respetados, obedecer. Aprovechar el tiempo, sin entretenernos por el camino, pero de manera que no vayamos demasiado acelerados. 

Sin embargo, lo que no saben es que la misma palabra "adolescente" esconde tal vez, algo más.
¿Sabrán qué nos encanta descubrir todo aquello que tenga por título "desconocido"?, que adoramos a nuestros amigos ya que para algunos es el apoyo más grande que actualmente pueden encontrar, que no podemos evitar sentir algo especial por las personas guiándonos precisamente hacia la ilusión o simplemente al chasco. Que sin nuestros padres o tutores nos multiplicamos por cero.Que nos desvivimos por nuestros hermanos (quien tiene la suerte de tenerlos), que tenemos miedo. Miedo a fracasar, miedo a perder lo que poseemos, miedo a conseguirlo. Miedo al "qué dirán", miedo a saber poco de la vida, miedo a contradecirnos, incluso miedo a tener razón.
Por el contrario, tenemos ganas. Ganas de mucho, pero sobre todo ganas de ser felices, de sonreír, de ganar o de saber perder.

Sin duda, nos distraemos en abundancia. Desde un ordenador, un móvil, la televisión, tu canción favorita sonando en la radio y una fiesta el próximo sábado hasta el vuelo de una mosca que pasa por tu habitación cuando estás intentando resolver una ecuación de álgebra. Pero lo que más nos distrae es la tentación, es duro no caer en ella. 
Hay muchos tipos de tentaciones, unas favorables y otras muy desfavorables. Allá cada cual con la suya.
Y reconocerlo, nos gusta gustar y qué nos gusten, por lo que el físico es fundamental para nosotros (algo que aunque estoy de acuerdo, me parece totalmente intolerable)

Amamos las experiencias, tanto las positivas como las negativas, porque aunque no lo crean, somos inteligentes y siempre logramos recapacitar sobre todo.

Mi pregunta es: ¿Lo sabrán?

No hay sospecha alguna de que es una etapa hermosa, pero complicada. Porque puede que parezcamos una panda de jóvenes alocados y amantes de la libertad, pero por encima de todo somos humanos.
Y que sí, que ya hemos entendido la patraña de cumplir las normas, y que sí, que las cumpliremos, no obstante, sólo reclamo yo una, que nos comprendan.

En "El confesionario" me propongo expresar todas y cada una de las notas que escuche de mis sentidos, con el objetivo de que más de uno tras esta pantalla se pueda sentir identificado.
Gracias por el interés, y buenas tardes.